ENERGIA SOLAR
La energía solar térmica consiste en el aprovechamiento de la energía del Sol para producir calor que puede aprovecharse para la producción de agua caliente destinada al consumo de agua doméstico, ya sea agua caliente sanitaria o calefacción. Adicionalmente puede emplearse para alimentar una máquina de refrigeración por absorción, que emplea calor en lugar de electricidad para producir frío con el que se puede acondicionar el aire de los locales.
Producción de agua caliente sanitaria (ACS)
En cuanto a la generación de agua caliente, nos aseguramos que con una simple y rápida instalación se puede producir hasta el 100% de la energía para producir agua caliente sanitaria (ACS), tanto para uso doméstico, como industrial para todo tipo de empresas.
En este tipo de instalaciones, el fluido recorre el circuito hidráulico cuando se activa la bomba de circulación porque detecta que la temperatura en el captador supera la temperatura del agua del depósito. De esta forma conseguimos el óptimo rendimiento del sistema o como en el caso de los termosifones el fluido circula solo por causa del calentamiento-enfriamiento del mismo.
Calefacción y frío solar
La energía solar térmica puede utilizarse para dar apoyo al sistema convencional de calefacción, apoyo que consiste entre el 20% y el 50% de la demanda energética de la calefacción. Para ello, la instalación o caldera ha de contar con intercambiador de placas y un regulador que dé prioridad en el uso del agua caliente sanitaria.
El sistema emisor de calor (radiadores, suelo radiante, fan-coil…) que es más conveniente utilizar es el de baja temperatura (<=50° C), de esta manera el sistema solar de calefacción tiene mayor rendimiento.
Durante el verano, se pueden cubrir las placas, a fin de evitar que se estropeen por las altas temperaturas o bien se pueden utilizar para producir frío solar (aire acondicionado frío).
No obstante, se pueden instalar sistemas que no son de baja temperatura, para así emplear radiadores convencionales.
Equipos
Especialmente populares son los equipos domésticos compactos, compuestos típicamente por un depósito de unos 150 litros de capacidad y un colector de unos 2 m². Estos equipos, pueden suministrar el 90% de las necesidades de agua caliente anual para una familia de 4 personas, dependiendo de la radiación y el uso.
Estos equipos pueden distinguirse entre:
Equipos de Circulación forzada: Compuesto básicamente de captadores, un acumulador solar, un grupo hidráulico, una regulación y un vaso de expansión.
Equipos por Termosifón: Cuya mayor característica es que el acumulador se sitúa en la cubierta, encima del captador.
Equipos con Sistema Drain-Back: Un sistema compacto y seguro, muy apropiado para viviendas unifamiliares.
Además de su uso como agua caliente sanitaria, calefacción y refrigeración (mediante máquina de absorción), el uso de placas solares térmicas (generalmente de materiales baratos como el polipropileno) ha proliferado para el calentamiento de piscinas exteriores residenciales.
Cabe destacar las dos formas de colectores solares: Paneles planos con aislamiento y tubos de vacío. Mientras que en los paneles planos el fluido caloportador circula por el interior del panel, en los de tubos de vacio es un alcohol el que se calienta para transmitir el calor al fluido de la instalacion.
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